Iiiiioooooo
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Eleanor Roosevelt decía que una mujer es como una bolsa de té, no se sabe de verdad lo fuerte que es hasta que no se mete en agua caliente. E igual que las mujeres, los hombres.
Es bajo la luz roja de las crisis cuando se revelan los negativos del pasado, y los haluros de plata bailan la verdad.
Los chicos asustados se despiertan, a su pesar, hombres; los que llamábamos héroes huyen y caen en desgracia; las lealtades se descubren, algunas alianzas se forjan de nuevo, otras se deshacen tras un silencio culpable. Silencios como puñales.
Y se hacen las cosas porque se tienen que hacer. La debilidad es un lujo. Puños cerrados. Ninguna mirada atrás.
Y una mañana, exhausto, cuando te crees incapaz de cabalgar solo un segundo más, la tormenta ha terminado. Huele a tierra mojada y el aire tiene la nitidez de lo que acaba de nacer.
Y el mundo ha cambiado para siempre.
Hace años publiqué esta cita de un comic de Neil Gaiman:
Cuando nos abrazamos, en la oscuridad, no hacemos que la oscuridad desaparezca. Las cosas malas siguen ahí. Las pesadillas aún caminan.Cuando nos abrazamos, nos sentimos... no seguros, pero mejor. "No pasa nada" murmuramos. "Estoy aquí. Te quiero". Y mentimos, "Nunca te dejaré".
Por un momento o dos, la oscuridad no parece tan mala. Cuando nos abrazamos.
Hoy es una noche especialmente oscura.