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Al principio era sólo una molestia, un mal menor que seguro sería pasajero. Cerré los ojos e intenté ignorarlo, pero día a día iba alimentándose de mis miedos y de mi frustración. Y esa sombra oscura empezó poco a poco a ocultar la luz del sol.

Y ahora nos ha cortado el paso. No nos quedan caminos que recorrer, y cada vez que nos ilusionamos y decidimos seguir adelante, llegamos de nuevo al mismo punto de partida. Cada vez más cansados y menos inocentes.

Y cualquier solución duele. Y no sabes si el camino que se abre delante de ti, aquel que puede que limpie el ayer y que no se puede recorrer de su mano, volverá a reuniros.

Quiero ser inocente :-(

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