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Ahí va un pequeño resumen de lo bien del informe de Amnistía Internacional de este año:

Durante el año 2002, la actividad política internacional y los titulares de los medios de comunicación estuvieron impulsados por la "guerra contra el terrorismo" y la amenaza de guerra contra Irak. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, algunos gobiernos, en nombre de la lucha contra el "terrorismo", incrementaron la represión contra sus adversarios políticos, llevaron a cabo detenciones arbitrarias y aprobaron leyes rigurosas, y a menudo discriminatorias, que socavaban la base misma de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

Mientras tanto, en el afán por lograr seguridad, objetivos políticos y beneficios económicos, los derechos humanos se pisotearon en todo el mundo, sin que se prestara atención al sufrimiento ocasionado a millones de personas.

Y en concreto sobre España, que ya no es un país de esos "simpáticos", sino de los que cortan el bacalao:

- El grupo armado vasco Patria Vasca y Libertad (Euskadi Ta Askatasuna, ETA) cometió atentados con bomba y con arma de fuego, algunos de ellos mortales.

- Hubo numerosas denuncias de torturas y malos tratos a manos de agentes de la policía y de la Guardia Civil, tanto por parte de inmigrantes y otras personas de origen extranjero como de detenidos en régimen de incomunicación, en su mayoría presuntos miembros de ETA.

- El Comité contra la Tortura de la ONU expresó su honda preocupación por la práctica de la detención en régimen de incomunicación.

- Hubo denuncias de malos tratos en las cárceles y de trato inhumano y degradante en los centros de detención para los inmigrantes recién llegados.

- Menores extranjeros no acompañados, la mayoría de origen marroquí, afirmaron que habían sido maltratados y sometidos a abusos sexuales en algunos centros de acogida.

- Algunos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley fueron condenados por tortura o malos tratos, incluidos actos de agresión sexual contra mujeres inmigrantes, pero quedaron en libertad hasta que se decidiera sobre sus apelaciones. La resolución judicial de algunos casos continuó suscitando preocupación por la impunidad de hecho.

- En noviembre, el ministro de Defensa incluyó «la inmigración ilegal masiva» entre las presuntas amenazas para la seguridad nacional. Las autoridades también vincularon el aumento de la criminalidad a la inmigración ilegal.

- En septiembre, tras la suspensión de Batasuna, un juez de instrucción dictó una orden judicial que parecía ampliar el ámbito de la prohibición de cualquier reunión o manifestación celebrada en relación con la coalición nacionalista vasca o su suspensión. Amnistía Internacional instó a las autoridades nacionales y vascas a que se aseguraran de que las recientes medidas legales no desvirtuaban los derechos a la libertad de expresión y de protesta pacífica en el País Vasco.

A mi me preocupa. Mucho :-(

Comentarios

He llegado a un punto en que no podía seguir leyendo...

La cita es impresionante.

Por lo demás, por muy mal que nos pinten las cosas los medios de comunicación (que muchas veces no tienen ni idea de lo que hablan) y aunque pueda parecer ingenuo, creo en nuestros tribunales y creo en la justicia.

Conozco a MUCHOS jueces y fiscales, (entre otros, mis padres) y puede que algunos estén un pelín pallá (entre otros, mis padres), y seguro que habrá excepciones, pero si lo que afirmaron los presos o detenidos es cierto no dudo que, por lo que a la judicatura se refiere, el hecho no quedará sin castigo, SI logra desvirtuarse la presunción de inocencia que es y debe ser la piedra de toque de todo sistema penal.

Por mucho que pueda fastidiar a la gente cuando es otro el amaparado por ella, y por mucha preocupación que suscite la impunidad del hecho a organizaciones como amnistía internacional.

Y que conste que los primeros preocupados y jodidos son los propios jueces y fiscales, que yo lo he visto en casa, y no pocas veces. Si no hay pruebas, no las hay, y todo lo que se puede hacer es: levantarse y estrangular al hijo de puta ese ahí mismo (mi madre, que es un poco bruta, refiriéndose hace poco a un maltratador) y/o ponerlo verde (siempre tratándole de usted, claro.). Pero luego se absuelve. Para que vuelva a delinquir. O no.

Pero es que nadie dijo que la justicia fuera buena, ni siquiera que fuera materialmente justa. Sólo es y sólo puede ser, mientras se administre por y entre los hombres, justa en un sentido formal.

Pero que nadie dude, que, al menos en España, la mayoría de los que se ponen la toga, las puñetas y la placa, aunque a veces falten los medios, se toman muy en serio su trabajo y van a hacer lo posible para impartir eso que llamamos justicia.

Porque, aunque a veces lo nieguen (que momentos bajos tenemos todos), creen en ella.

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