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Estoy pasando por una buena etapa. Me siento en forma, aprovecho mucho más el tiempo de estudio, no me estoy agobiando y, por si fuese poco, me queda algo de tiempo para salir por ahí de vez en cuando y tener un resquicio de vida social.

Es curioso lo distintos que pueden ser dos gimnasios a tan sólo 3 manzanas de distancia.

Al que iba antes tenían siempre puesta la música tecno a tope y estaba hasta los topes de bakalas malotes con hipertrofia muscular. Eso no me importaba demasiado, total, yo no voy al gym para hacer amigos. Lo que me empezó a dar mal rollo fue cuando en más de una ocasión oí a la torre de músculos que teníamos por monitor recomendar a la gente sustancias que teóricamente les iban a dejar un cuerpo fantástico con argumentos del pelo de "Tranquilo, aún no se ha demostrado que pueda ser perjudicial para la salud. Sí, claro que ha muerto gente, pero no han podido demostrar que fuese por eso". Vamos, que me daba un buen rollo el sitio en cuestión...

Este otro al que voy ahora es otra cosa, sigue habiendo locas del músculo, eso pasa en todos lados, pero al menos no hay rebaños enteros. Hay gente de todo tipo: marujas, chicas jóvenes, señores mayores, un monitor de aeróbic que sólo de verlo recuperas la fe en todo lo que fuese que creyeses antes, y un chavalín con cara niño que tiene un culo que no puede ser de este mundo. Vamos, de todo ;-)

Comentarios

Lo que fastidia es que, por lo menos para mi, esas etapas no son más que eso, etapas.

Al final, antes o después, con motivo o sin él, comienzas de nuevo a comerte el tarro: que no puedo, que no vale la pena, que es imposible, que estoy solo, que estoy cansado, que estoy harto, que esto se acabó.

Y dejas de rendir, que no de estudiar; las horas pasan volando, (van dos horas y sólo has estudiado eso); las horas se hacen eternas (sólo son las doce de la mañana, te quedan todavía 6 o 7 más); los temas no entran y empiezan los notengotiempos: no tengo tiempo de salir con los amigos, ni de ir al gimnasio, ni de ver esa peli, ni de leer aquel libro. Lo peor es que llega un momento en que ni siquiera tienes ganas de hacer todas esas cosas. Duermes mal, al día siguiente estás cansado, y vuelta a empezar, hasta que...

... al final, tarde o temprano, con motivo o sin él, comienzas de nuevo a sentirte bien.

En fin.
Aprovechar y disfrutar en las buenas etapas.
Aguantar y joderse en las malas.
Bah!

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