Eternamente inocente (yo sé lo que me digo)
No os podéis imaginar como se queda uno después de "cantar" los temas de la oposición. Es mejor que un orgasmo. Como tirarse de cabeza a la piscina después de aguantar horas sudando bajo el sol madrileño. ?Que maravilla!
Y como muchos jueves me ha dado por ejercer de consumidor (o al menos intentarlo). Yo creo que es una especie de mecanismo psicológico de compensación. Que como no tengo vida social... pues al menos me compro ropa. Si llegase a hacerlo siquiera una de cada ocho veces que me lo propongo, a lo mejor tendría un problema, pero como nunca encuentro nada que me guste, ahorro y todo. Y digo yo... ?Que tendrán los probadores de las tiendas de ropa que me veo siempre fatal?
Opción 2: ?Que tendrá mi cabecita que me veo siempre mejor en un espejo en casa que en público? (Como buen obsesivo consciente de ello, yo voto por la opción 2)
Bueno, el caso es que después de un corte de pelo, un poquito de sol y de haber encontrado un par de camisetas de batalla que me sientan bien, de esas que valen para cualquier día, me siento mucho mejor. No sé en que se inspirarán los que deciden los cortes de las camisetas, pero siempre me suelen quedar muy estrechas de hombros y muy holgadas de en la zona del abdomen. Estilo tienda de campaña. Y no es plan, la verdad.
¡Que bien voy a dormir esta noche!

Comentarios
yujuu... quedamos un dia de estos einen segunden???
Publicado por: molly | Julio 4, 2003 07:58 PM
¿Prácticamente inconsciente?
Hola Syal, a alguien le salió bien el tema aquel día, eh?
Cuanto más leo tu blog, más identificado me siento con lo que escribes.
En parte, debe de ser porque todos los opositores vivimos cosas parecidas.
Como ahora no me quiero deprimir, paso por alto lo de la falta de vida social, ya sabes, eso de sentirse a veces como un astronauta solo, flotando, y de que la soledad te envuelva en un vacío.
Sí, me ha dado por escuchar ese disco otra vez, ;-).
La verdad es que las canciones 3 y 10 no me traen muy buenos recuerdos. La última vez que las escuché de forma obsesiva fue durante la crisis (y fin) de la relación más seria que he tenido, todavía no sé si me dejaron, o dejé que me dejaran. En todo caso, la primera víctima de la oposición fue esa relación, supongo. En fin. He dicho que no quiero deprimirme.
Así que, mirando el lado positivo, algo que me encanta de la oposición es el subidón de antes de cantar: la tensión, los nervios, el ay,ay,ay, a ver con qué me sale la preparadora, ... seguro que de algo me acuerdo, leñe,..., con lo que he estudiado..., por mis huevos que no me quedo callado,... nunca me ha pasado, pero ¿y si hoy...? ¡ahhhh!
-Venga, pues me vas a decir este y este.
Pones en marcha el crono y, allá vas.
Pueden pasar dos cosas:
a) Empiezas bien y acabas de puta madre, tienes el control, dices los temas como quieres, todo sale casi sin esfuerzo y ves como la preparadora se medio sonríe como pensando, caray el chico este, será un opositor atípico, pero cómo canta.
b) Empiezas mal y acabas de puta pena (si acabas), te trabas, sufres, los temas no salen, los sacas a hostias, y eso se nota, y ves como la preparadora te mira como pensando, tranquilo, que tú puedes, calma, que te lo sabes de sobra, aguanta, que ya queda menos.
Ni qué decir tiene que es la opción a) la que conduce al sentimiento de euforia para-orgásmica, al ¡sí, señor!, ¡qué bueno soy!; joder, si es que hasta te ves/sientes más guapo. Te pones los cascos y suena, por ejemplo, “no sé qué me das” o “time is running out” a toda tralla, y te dan ganas de ponerte a bailar, te vas a la fnac o a cualquier otro templo del consumo, y te abandonas al culto, feliz por unas horas, sin pensar en los temas, porque –señores- los dominas, eres un auténtico crack, sííííííí!!!
Ni siquiera el hecho, dolorosamente presente, de que tus reservas de oro se agotaran hace muchos meses y de que ahora dependas económicamente de tus padres como si fueras un puto adolescente con granos, puede empañar la realidad incontrovertible, de que, hoy, has arrasado.
En cuanto a la opción b), bueno,... de la opción b) casi mejor ni hablamos. He dicho que no quiero deprimirme.
PD: A mi también me pasa lo mismo con las camisetas. Sin desdeñar en absoluto el componente de complejo psicológico, que lo hay, y gordo, una amiga, que fue algo más, me dijo que lo que sucede es que tengo los hombros demasiado anchos, en relación a la cintura. Vamos, que las camisetas están bien, que soy yo el que está mal hecho. En fin, eso me pasa por hacer tanta natación de pequeño, supongo. Bah!
Y hablando de camisetas, en unos días estaré asaltando el alma-cen central de Divinas Palabras, muchas camisetas, todas las colecciones, y MUY bien de precio; el paraíso, vamos, yiiiiiihaaa!!!!
Es que me lo merezco, que llevo unas semanas de quel horreur. En modo opositor destroyer, que dices tú. Ni siquiera he podido conectarme para leerte. Merde.
Tengo que aflojar un poco.
UN POCO, he dicho.
(que me conozco)
Por cierto, que he decidido que, aplicando los principios de prioridad y tracto, no leeré más entradas nuevas hasta que haya acabado con las antiguas. Hala.
Pues eso, saludos y ánimo.
E.
Publicado por: Anonymous | Junio 28, 2004 05:26 PM
Mi oposición también causó bajas... aunque la victima lo fue más bien del fuego cruzado, y probablemente no fue la oposición la que dió el tiro de gracia, pero aún así...
No eres el único que se siente identificado con lo que lee ;-)
Me ha hecho gracia que te consideres un opositor atípico... ahora sé que no soy el único. Jeje
PD: tomo nota del tema camisetas ;-)
Publicado por: Syal | Julio 9, 2004 09:59 PM