Pequeños juegos urbanos
-Nombre: cazador de miradas
-Elementos: ojos propios (un par, a poder ser), ojos ajenos, un impulso de desvergüenza.
-Procedimiento: búsquese una calle concurrida o una estación de metro. Una vez localizada una victima potencial, fácilmente reconocibles por su lenguaje corporal que desprende timidez y sus cabezas gachas, adóptese una postura y lugar desde el que se le pueda mirar directamente a la cara (se recomiendan los vagones del metro por su disposición de asientos especialmente favorable). A continuación procédase a cazar la mirada de la presa, con delicadeza pero con firmeza. Es conveniente practicar a fin de evitar la mueca de psicópata peligroso. Una vez cazada, manténgase el contacto de iris hasta que la mirada presa, avergonzada, caiga rendida. Ya puede colgar esa mirada en su salita de estar.
-Modo experto: mientras mantiene la mirada, sonría. Sólo con los ojos.
-Nombre: el guionista aburrido
-Elementos: imaginación, preferiblemente que no desborde por motivos de higiene.
-Procedimiento: las mismas encrucijadas y lugares de paso del juego anterior son idóneos para éste. Elija al azar un sujeto, no importa lo anodino que sea. A continuación, absorba cada sensación que esa persona le transmita, todo detalle es vital. Una vez procesada toda la información, procédase a darle una vida de verdad al personaje. Se recomienda mezclar lo ordinario (en ambos sentidos) con lo extraordinario, lo grotesco con lo sublime. Piénsese en Lladró y el sadomasoquismo, por ejemplo (en ese orden).

