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Octubre 25, 2003

La sabiduría es una farsa. El "ya lo entenderás cuando seas mayor" más todavía. El mundo es un pelín absurdo y hay que tomarlo como lo que es.

No vale de nada esperara a "ser mayor" para entenderlo, porque da igual como lo mires: o hay demasiadas cosas por comprender en una sola vida, o no hay nada que comprender, todo es contingencia y casualidad.

La edad no me ha dado sabiduría, pero me ha enseñado a ser feliz.

Octubre 23, 2003

... Armadas con pelucones y mucha purpurina.

Viva el periodismo independiente :-(

Octubre 22, 2003

O al menos eso dicen. En cualquier caso este fin de semana voy a tener la oportunidad de comprobarlo. El domingo echan "Las elecciones de la Comunidad de Madrid, el retorno".

Ya veremos que pasa, porque aunque, mal que me pese, doña "Despair" Aguirre (Darth Espe para los amigos) y su estrella de la muerte electoral tienen las de ganar según los oráculos de las encuestas, yo no termino de dar todo por perdido para la alianza rebelde zurda.

Lo que si me ha tocado un poco las narices es la arrogancia del Emperador Ansar. ¡Mira que convocar en la capital la conferencia de donantes (¿de bazo?) para sufragar los gastos de su "conflicto armado" por el oro negro justo dos días antes de la batalla electoral! Y precisamente cuando la oposición popular a dicho conflicto fue uno de los motivos que le valió la derrota en mayo....

En fin, habrá que confiar en la fuerza. ¡Qué remedio!

Octubre 21, 2003

El viernes, noche curiosa. Tras una pequeña sesión de jugar a “identificaalbloguero”tm en el VIPS, con encendidos debates sobre los piercings, edad y lecturas (en realidad “holas”, pero bueno, eso es lo de menos) del doble de cierta egoísta bloguera, y un pequeño paseo por los alrededores del palacio real, llegamos a nuestro destino: la sesión golfa de los Renoir, donde nos esperaban unas entradas para ver Los Soñadores.

N del A (Nota del acompañante): todo el público responde a un mismo patrón. Joven “moderno” de sexualidad ambigua, o cuando menos cuestionable.

La película, fantástica. Dejando a un lado ciertos momentos en los que pierde un poco de momentum, la verdad es que Bertolucci consigue transmitir, de la boca y cuerpos de tres jóvenes, una relación libre y poco convencional, que ocurre en el libre y poco convencional ambiente del mayo del 68 francés, aunque al final, tanto la una como el otro, fracasan, incapaces de mantenerse fieles a su esencia.

A destacar: los múltiples juegos de espejos, las referencias cinematográficas, la sensación de deja vu al ver la dinámica de la relación entre los tres vértices del triángulo, y la clara certeza, no ya sensación, de haber vivido yo mismo parte del guión de la película hace escasos días… ¿Tienes unos labios preciosos?

También la necesidad de vivir un amor que rompa con las convenciones burguesas (y no me refiero a la homosexualidad). ¡Lo que daría yo por batir el record de la carrera en el Louvre! ¡O, y aquí viene la nota autobiográfica frustrada, por colarme en el Castelo dos Mouros a escondidas en Sintra! Ya que la duración no está en nuestras manos, démosle al menos intensidad.

Una reflexión: Se hace una comparación de la China de Mao con una película en la que todos son extras, todos llevan el mismo libro. No cuestiono su veracidad, pero miro a mí alrededor y sólo veo personas con libros aparentemente distintos, pero la diferencia se queda en la tapa. Debajo, todas las páginas están en blanco. A veces no hay mayor esclavitud que la de aquel que equivocadamente se cree libre.

A la salida un ejemplo: un individuo con más pastillas en el cuerpo que neuronas intenta robarnos el móvil. Cuando se lía hacer molinetes con los brazos intentando arrearnos, sus amigos le agarran y le intentan sujetar. Tomamos las de Villadiego (Cibeles), sin que nos afecte, con dignidad y tranquilidad. A los tres minutos de dignidad y tranquilidad tengo que pararme a recobrar el aliento. Un rato después, los búhos dejan a cada mochuelo en su olivo.

El sábado fue un día más normal: primero unas copas en Huertas a costa de la vida sentimental de mis amigos (chicos, seguid ligando con los camareros, es súper práctico) y luego unas copas a costa de nuestra salud y nuestro espacio vital en el Gris. Acto seguido, una retirada a tiempo, que como todo el mundo sabe, es una victoria.

Por cierto, dormí muy bien esa noche, aunque alguno piense lo contrario.

Frases de la noche, en las que se puede apreciar los intentos de más de alguno de usurpar el trono a la mismísima Sissi Emperatriz:

- “Tengo que dejar de salir con hombres que me hablan de cremas reafirmantes”. Ana dixit, refiriéndose a Emilio.

- “Mi gomina es waterproof”. Emilio, minutos antes de recorrerse medio Madrid intentando inútilmente proteger su peinado de la lluvia.

- “No quiero pedir un cigarro a ninguna chica porque se va a creer que estoy por ella”. Toni, o como hacer de la paranoia un arte.

El Sr. notario aquí presente certifica que esa noche hubo muchas más frases salidas de tono, pero para proteger la ¿buena? imagen de los afectados creo que esas me las llevaré a la tumba. ;-)

Octubre 16, 2003

¿Pero cómo diablos me voy a reconciliar yo con la humanidad? Ni en el messenger está uno a salvo de la basura de lo que los que no se atreven a declararse cínicos llaman moral.

Esto es lo que uno de mis "amigos" estaba utilizando como nick: "El mal no existe siempre que no se emplee con los buenos, con los malos se llama justicia".

Y lo dice en serio.

De vez en cuando me reconcilio con el universo. (Que no con la humanidad).

Porque sí. Porque yo lo valgo.

Es una de esas buenas costumbres, como lavarse los dientes tres veces al día o abofetear políticos.

Y hay calma después de la lluvia que ha lavado la cara a Madrid. Y en la calle corre aire fresco y olor a nuevo. Y los autobuses están prácticamente vacíos y, por una vez, no suenan los 40 o radio olé, sino algo que se puede llamar música.

No sé cuanto durará, pero pienso disfrutarlo.

Octubre 13, 2003

Una música insufriblemente exquisita suena al levantarse el telón, y vemos los bosques en un atardecer de verano. Un cervatillo entra danzando y mordisquea lentamente unas hojas. Va con indolencia a la ventura por el suave follaje. Pronto rompe a toser y cae muerto.

Woody Allen, Sin plumas

Últimamente mi vida parece demasiado el guión de una película de Woody Allen. En parte por lo absurdo y en parte porque los personajes son carne de psiquiátrico. Tal vez será porque todas las grandes ciudades se parecen: gente con prisa, a veces un poco triste, un poco loca. La única diferencia es que aquí no tenemos psicoanalistas.

Y hablando de cine... Dos no-recomendaciones: Noviembre y Carmen. La primera es una no-recomendación suave, yo personalmente invertiría mis 5€ y pico y la hora y media de mi vida en otra cosa más interesante, no porque la película no lo sea, sino porque no termina de cuajar ni de convencer. La segunda sí que es una no-recomendación en toda regla: es una historia fría y preciosista, y pasada la primera mitad no haces más que revolverte en el asiento deseando que cuelguen de una vez al pánfilo del protagonista. Dispensa papal para Paz Vega.

De todos modos cualquier película se hace agradable si estás bien acompañado.

Mis dos próximos objetivos: Storytelling y La pelota vasca.

Y volviendo al tema del principio:

"Recordé aquel viejo chiste en el que un tipo va al médico y dice "Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina".
Y el médico le dice "¿y por qué no le lleva a un manicomio?"
Y el tipo responde "lo haría, pero necesito los huevos"
Pues eso es lo que pienso de las relaciones humanas.
Son totalmente irracionales, y locas, y absurdas, pero supongo que las seguimos manteniendo porque la mayoría de nosotros necesitamos los huevos".

Annie Hall