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El invierno no ha hecho más que empezar, pero mi vida ya ha salido de la sección de ultracongelados y ha entrado de lleno en la de comida rápida.

Es como si el tapón del cuello de botella del destino hubiese salido despedido a toda velocidad y yo estuviese recibiendo ahora doble ración.

Y si esto es cierto en todos los ámbitos de mi vida, más aún en el plano sentimental, en el que he pasado por cada color del espectro en tan sólo una semana, para terminar con una amistad de una tonalidad cromática muy muy agradable.

Este mediodía he cambiado la carne requemada por los sándwiches de Rodilla y me ha sorprendido la gran cantidad de gente que come sola. Yo puedo haber comido solo hoy, pero desde luego es la única cosa que pienso hacer en lo que queda de fin de semana sin buena compañía.

Empezando desde ahora, así que... A bientôt, porque Tribunal me llama!

Hablando de buena compañía... Os presento a una muy buena amiga mía: Alucinada. No esperéis encontrar disquisiciones absurdas sobre el sexo de los ángeles en su página. Eso sí, inocencia y verdad: a raudales.

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