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Hay palabras que a veces es mejor no decir.

Si no van alimentar una relación ni van a suponer un alivio para aquél de cuyos labios escapan: para qué pronunciarlas.

Si no van a dar fruto, si son vírgenes estériles: para qué dejarlas huir.

Y hay que echar tierra sobre ellas y esperar que, después de que el viento y la lluvia desgasten su tumba, de aquellas palabras no natas germine alguna mala hierba, una hiedra o tal vez, ¿por qué no?, un rosal de espinas y púrpura.

Sib tibi terra levis(*) - Que la tierra os sea leve, palabras.

sit tibi terra levis


* Antes de que los cristianos se empeñasen en hacernos descansar en paz, esto es lo que Roma pedía a la tierra para aquellos que le abandonaban.

Imagen de la "cerradura" cortesía de Vanya

Comentarios

No tiene nada que ver con el tema del post... pero me encanta el dibujo que has puesto ahí arriba ;)

STTL!!! No escuchaba esa frase desde que estudiaba latín :)

El dibujo es de un amigo que está hecho todo un artista. Tengo unos cuantos más que me ha pasado y que iré poniendo poco a poco.

De todos modos, estamos tramando hacer un fotolog para que los exponga porque, la verdad, merecen la pena :-)

¿qué es de tu vida?

Suena muy bien.

Pero no puede ser bueno andar enterrando ese tipo de palabras.

Siempre he creído que es mejor decir las cosas que uno piensa, aunque después lo lamente. O, quizá, precisamente, para lamentarlo después. Cuestión de higiene mental, supongo. O igual es que soy raro.

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