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Marzo 31, 2004

A veces pienso que los seres humanos estamos un poco mal hechos, llenos de taras: tarados si os gusta más así. Vamos, que quien quiera que nos diseñara se cubrió de gloria con el trabajito.

Un poco como la biblioteca que me tiene raptado todos los días hasta eso de las 10 de la noche, en la que hoy en el piso de arriba debía estar el señor o señora de la limpieza trabajando y colocando las sillas mientras escuchaba algo de música y mientras, en las profundidades del averno que es la planta baja, parecía que un jodido de grupo de boy scouts estuviesen jugando a las sillas musicales mientras bailaban zapateado a ritmo de barrio sésamo. Viva la insonorización.

Por eso a veces me da la impresión que a las personas nos pasa un poco lo mismo, que estamos mal hechos. ¿Por qué si no íbamos a desear justo lo que no tenemos para perder el interés en cuanto lo conseguimos?

Pero luego me doy cuenta de que no es una cuestión de defecto de fábrica. Es simplemente que a veces somos un poco capullos.

Marzo 22, 2004

Es alucinante como varía mi capacidad de reacción a las crisis dependiendo de su naturaleza.

Mientras que para algunas cosas soy una máquina de resolver problemas y dar la vuelta a las situaciones, para otras, aparentemente más sencillas y menos graves, no paro de darme de hostias con la misma piedra.

Hoy he tenido una de las primeras, de las gordas, y en cosa de una hora he reevaluado mentalmente la situación, he decidido lo que tiene que cambiar y lo que tiene que continuar y he trazado nuevas metas y objetivos.

Eso sí, me he autoconcedido hasta el domingo como descanso: me lo merezco. Y como nadie se apuntaba a unas vacaciones relámpago para celebrar, por ejemplo, la primavera, me las he montado yo mismo. Mañana me voy, volveré pronto. Para este fin de semana probablemente.

Me siento mucho más seguro y fuerte después del palo que antes. Así da gusto perder.

Marzo 15, 2004

No quepo en mi de gozo (toma ya lugar común).

Y no es sólo el resultado de las elecciones, en las que de hecho el partido al que he votado ha perdido escaños, es la recuperación de la confianza en la gente.

Por un momento creí que el cinismo era ya un estigma nacional. Que daba igual los muertos que se pusiesen sobre la mesa. Ahora veo que no es así, que el pueblo todavía tiene ética y sé que el gobierno que en los próximos días salga de las urnas sabrá que tiene una deuda con la gente y que lo que le han dado no es un cheque en blanco. Y que la ausencia de mayoría absoluta le impedirá llenarse de soberbia.

Solo empaña mi felicidad el alto precio que hemos pagado. Vidas sesgadas sin sentido: en Irak y en Madrid. No puedo dejar de tener en cuenta todos esos inocentes.

Después del shock de felicidad que no me esperaba he ido al cine. He visto Big Fish. Una película impresionante, con una puesta en escena que me hace elevar a la categoría de genio a Tim Burton y con una banda sonora que hace lo propio con Danny Elfman. Sólo sobra la vulgaridad de la última frase.

He llorado. Y he salido con ganas de abrazar a la gente que quiero. Y desde luego que lo hecho, nunca se sabe cual será tu última oportunidad de a las personas que son algo en tu vida que las quieres.

Luego hemos salido a celebrarlo. Nada de sedes de partidos, por favor, yo no me caso ni con equipos de fútbol ni con partidos políticos, sólo con aquellos a los que quiero (y la verdad, casarse casarse, tampoco).

En fin, que dentro de una hora y pico me toca despertarme y aún ni siquiera he empezado a dormir.

Buenas noches a todos :-)

Marzo 11, 2004

Llevo toda la mañana incapaz de pensar. Tan sólo siento, no quiero pensar de momento.

He recibido llamadas de gente a la que tengo cariño y de la que hacia mucho que no sabía nada. He llamado a personas a las que quiero y ya había olvidado cuando habíamos hablado por última vez.

Estoy bien, gracias a los que os habéis preocupado por mi.

Dejémoslo aquí de momento, cuando llegue la calma ya podré poner en orden mis ideas.

Marzo 10, 2004

Mi padre es periodista de investigación, prestigiosos premios incluidos, pero es también, pese a que tampoco es que esté ocioso, un parado de larga duración. Por cierto, es curioso, pero cuanto mas lo pienso, más me parece que hoy en día "periodista" y "parado" son palabras complementarias, pero estoy divagando…

El caso es que hace cosa de un mes le ofrecieron hacer una colaboración en una revistilla de esas que se llaman "masculinas" y cuyos nombres suelen ser una sopa de letras. Él les dijo su precio, por lo visto, les pareció demasiado y nunca más se volvió a saber de aquello.

Hace poco mi padre hizo un comentario al respecto, post Salsa Rosa:

- Yo es que soy como Malena Gracia: si es algo que me gusta de verdad, lo hago gratis, pero si es una porquería de esas, más les vale que me lo vayan a pagar bien.

Todavía no me he repuesto del comentario.

Marzo 08, 2004

Raund guan:

Patio del colegio donde estudié EGB. A mi alrededor, los amigos de mi hermano pequeño de por aquel entonces, sólo que más creciditos y vestidos a la última. Hablan entre ellos en ese inglés de tono tan forzado, lleno de "yeahs", del que va de guay pero está convencido de que cuando alguien está "constipated" es porque tiene un buen catarro.

Yo, para no ser menos, les respondo también en inglés.

– ¿So? ¿Does your brother still think his own shit doesn’t smell? – me dice María, una niña pija bastante repelente.

– No, – contesto – he knows for sure it stinks just as much as yours. In fact, I bet the smell of yours is particularly unbearable.

Cara de puzzle.

– Si, coño: anberebol. Un – be – a – ra – ble.

No podemos continuar esta agradable charla ya que de repente una bandada de ánades de cuello verde irrumpe en escena, obsequiándonos, entre graznidos, con una lluvia de postales laponas.

Suena el despertador. Alargo el brazo y retraso la alarma otra horita: quiero más.

Raund tu:

Sobremesa en casa de un ex “rellene vd. el hueco”. Él, sus amigos y yo, sentados en torno a la tele en un sofá en forma de U. En la pantalla, algo del pelo de “Con T de Tarde”. Su familia al completo va poco a poco desfilando con sus mejores galas por la salita, en plan paso de semana santa, presentándoseme.

Besamanos.

Mientras, él no hace más que intentar desnudarse y enseñarme el culo como un mandril. Supongo que es su manera de decirme que quiere que lo hagamos ante la mirada de su tía, vestido estampado incluido.

A mí el público me la pela, pero como que no estoy de humor, así que intento que se vuelva a poner los pantalones.

¡Ríete tú de las drogas duras! Mi cabeza les da mil vueltas con los ojos cerrados (literalmente). ¿Algún psicólogo entre el público?

Marzo 07, 2004

Hace tanto tiempo que no escribía, que la pantallita de marras del Movable Type se me hace un tanto alienígena.

Y no es que no tenga muchas cosas que decir, aunque, la verdad, tampoco es que mi vida últimamente esté llena de pasión trepidante, de luz y de color, pero es que llego tan cansado a casa que lo único que me apetece es perrear un ratito y luego dormir como un santo.

Y es que esto de empezar a tomarse en serio estudiar tiene sus ventajas y sus desventajas: por un lado, tengo una estabilidad que ya quisieran para si los diseñadores de amortiguadores; pero por otro, también noto que me vuelvo un poco egoísta y autosuficiente. Ya no necesito verte. Al fin.

Como dirían Parálisis Permanente.

En cualquier caso, esa autosuficiencia no me impidió recordar, mientras Elenita y yo nos peleábamos el otro día por ver quien se comía más piezas de sashimi de salmón, la última noche en la que dormí abrazado a alguien.