Sueños escherianos
Esta noche no conseguía conciliar el sueño, no hacía más que dar vueltas sobre las sábanas, mientras me sentía febril pero sabía que no tenía fiebre alguna. Llegó un momento en el que perdí la noción del tiempo.
O eso yo creía, porque en realidad estaba durmiendo plácidamente y soñando que me pasaba todo eso.
Me dí cuenta al despertarme y recordar que además de todo eso cada cierto tiempo oía un ruido como piedras rodando haciendo círculos debajo de mi cama, y como, asustado, intentaba encender la luz de la lámpara pero ésta no hacía más que emitir una luz enfermiza para luego fundirse.
O sea, que tengo sueños recursivos. Curioso.
Claro, que a esto se le quita cierta profundidad cuando recuerdo también un fragmento del sueño en el que oía música de Madonna a todo trapo y al abrir la puerta de una cocina que no era mí cocina pero sí lo era, me encuentro a la mismísima ambición teñida, delantal y espátula en mano, cantando como un gato escaldado mientras cocina unas croquetas. Entonces una voz detrás de mí dice: "No la hagas ni caso. Es que se pone insoportable cuando se reinventa a sí misma".
Esto me pasa por ver la tele después de las doce. Si ya me lo decía aquel simpático señor oriental: nunca luz intensa, nunca agua y nunca televisión después de medianoche.
Y luego dicen que eurovisión es un festival gay... No me entra en la cabeza, después de semejante exhibición de heterosexualidad rampante por parte de países tan poco gays como 