Casualidades
Me disponía a borrar el texto que viene a continuación, llevaba casi dos meses durmiendo el sueño de los justos como entrada sin publicar, pero me ha parecido que venía tan a cuento que no he podido resistirme...
El joven del pelo oscuro y encrespado apartó la mirada, frunció el ceño y por fin volvió a mirar a los ojos verdes del chico de la camiseta azul cielo.
–Bueno, ¿entonces te importaría? –repitió el chico de la camiseta azul con cara de haber dicho algo muy divertido.
–No. Supongo que no. Nada –contestó a regañadientes el joven, su expresión todavía pensativa. Se hizo el silencio tan solo unos segundos –. ¡Que coño! ¿Para qué engañarme?, claro que me importaría. Sólo de imaginármelo cuando me lo has preguntado un escalofrío me ha recorrido todo el cuerpo, desde el abdomen hasta llenarme la boca. Como la sensación del momento antes de caer a toda velocidad en una montaña rusa... Supongo que tendré que ir más al parque de atracciones.
El joven del pelo oscuro no volvió a ir al parque de atracciones.

Comentarios
Oleeeeeeee ya era hora de que despertaras de tu sueño estudiantil!!! Gracias por tu sms por mi cumple. A que viene de repente esa sensacion de vertigo? Bueno, espero que nos veamos pronto y me cuentas. Un besazo
Publicado por: Zapp | Octubre 4, 2004 01:29 PM
mira que he encendido el ordena pensando que hoy sería también el primer día de posteo... ;) Está bien esto de los primeros días.
Publicado por: Mike | Octubre 4, 2004 03:57 PM
Casualties
(...)
¿Que si me importaría? Pero, ¿se puede saber qué clase de pregunta es esa? –explotó el joven del pelo oscuro y encrespado- ¿De verdad necesitas que te responda? ¿Es que a ti no te importaría que yo lo hiciera?
No había acabado de pronunciar aquellas palabras y ya lo lamentaba profundamente. Desvió la mirada, deseando que, por arte de magia, pasaran desapercibidas, como lágrimas vertidas al mar. Algo dentro de él le decía que no quería oír la respuesta. Que no lo necesitaba. Sabía que lo había vuelto a hacer. Otra vez. Otra vez, había servido su corazón en bandeja de plata al mismísmo caído, sólo para sentarse a ver cómo lo devoraba. Santo dios, pensó, ¿es que no voy a aprender nunca? Entonces recordó un relato de Juan José Arreola que había leído y releído sólo unas horas antes y que ahora resultaba dolorosamente premonitorio: “Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: se alquila paraíso en ruinas.” Sí, esta ocupación ya me ha causado demasiadas bajas, se dijo, casi creyéndoselo. Quizá sea hora del armisticio.
El chico de ojos verdes y camiseta azul cielo guardó silencio con una media sonrisa dibujada en la cara, mientras su compañero se miraba algo muy interesante en la punta de sus zapatos. De pronto, una expresión ceñuda se apoderó de su rostro juvenil, como una nube despistada que osa cubrir el sol de verano, sólo por unos segundos. Por un momento, el chico de ojos verdes parecía muy concentrado, como quien trata de recordar algo verdaderamente importante. Pero el ceño desapareció tan rápido como había llegado, y de nuevo ocupó su lugar una mirada radiante. Oye, dijo entonces con una sonrisa ingenua y seductora a la vez, si quieres, podríamos volver a ir un día de estos al parque de atracciones. Fue divertido, ¿no?
Sí, claro, estaría bien, dijo al fin el otro chico, la mirada ausente.
Joder, ¡qué tarde es! –exclamó ojos verdes- Me tengo que ir. Había quedado con un amigo y ya no llego, para variar. Soy un caso. Te doy un toque, ¿vale?
(...)
Y el joven de pelo oscuro no volvió a ir al parque de atracciones. O sí.
“Cos we need to
recognise mistakes
for time and again”
En fin, en todo caso, breathe on, little syal, breathe on. :-)
Publicado por: E. | Octubre 6, 2004 04:48 PM
Me encanta "exclamó ojos verdes" ;-)
Publicado por: Syal | Octubre 6, 2004 07:59 PM