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fundido desde blanco

... y es por eso que ella prefiere una pareja perfecta, aunque sólo exista en su imaginación, a una de verdad.

- Claro, creo que lo entiendo. Una persona de carne y hueso con sus limitaciones siempre sale perdiendo cuando le compara con lo que debería ser el hombre de sus sueños.

- No te has enterado de nada, ¿verdad? No se prefiere al imaginario porque sea perfecto, sino precisamente porque no es real...

fundido en blanco

Comentarios

Y que hay que hacer para que sea real? Yo aun no lo se

Es curioso. El otro día leí (volví a leer, de hecho) esto:
“Se puede estar convencido de querer algo, si se sabe que el deseo es irrealizable. Pero si de pronto se encuentra uno ante la posibilidad de que ese deseo ideal se convierta en realidad, sólo se desea una cosa: no haberlo deseado.”

Y, claro, no puedo quitármelo de la cabeza. (¡Qué quieres! la cobardía tiene muchos matices.)

No hay paraíso hasta que se ha perdido, decía Proust. Pero yo creo que se equivocaba. También está el paraíso que no se puede ganar. En todo caso, evidentemente, la cuestión es dejarse de paraísos, perdidos o soñados, y afrontar el mundo del aquí y ahora.
...
Hmm.
-¿Y eso dolerá mucho?
-Pero, tontín, ¿cómo vas a saberlo? Es lo que tiene cambiar varias posibilidades por una certeza. Las posibilidades no existen, y en consecuencia, no duelen. La certeza, bueno, la certeza existe. Y no duele. O sí. O todo lo contrario.

En fin; tú lo has dicho, prefiere a su hombre ideal no porque sea mejor, sino porque no es real. Y yo la entiendo. Claro que también es verdad que, según dicen, la fortuna sonríe a los audaces. Así que...

...creo que ya sé qué tengo que pedir al Mago de Oz cuando vaya a verle. ;-)

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