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Hoy por la mañana volvía a casa sentado en un vagón de metro cualquiera.

En frente de mi una señora de pelo fino y tobillos gruesos, embutida en un vestido de flores, balanceaba de un lado a otro sus rollizas piernas, sin llegar a tocar el suelo.

Y me bastaba con cerrar los ojos para saber que en cuanto los abriese iba a volver a encontrarme los tuyos sonriéndome.

Comentarios

La decisión que has tomado es lo mejor que has podido hacer nunca, en serio. Me alegro mucho, y tú lo harás también.
un beso

Esto.... que me he perdido? No me entero

No puede haber una reaparición así y esperar que estemos todos al tanto, coño! Bienvenido de nuevo

pero que gonito, madre, que gonito...

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