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El fin de semana empezó con la lectura de un examen ante un tribunal cuya mitad de sus miembros (¿se puede decir miembros a estas horas?) se encontraba en los alrededores de Parla. Ante dicho desplante y falta de respeto, decidí astutamente, en un alarde de conocimiento del thriller y del melodrama, derramar el vaso de agua sobre la mesa. Si es que si vas a actuar, que sea al menos una actuación memorable... Lo que no termino de entender es porqué no hubo aplausos.

Después me toco esperar en un edificio harto lúgubre hasta que las distintas comisiones terminasen de jugarse nuestras notas al tute. Fue poco tiempo. Cuatro horitas de nada. En el interim pude comprobar las preferencias de los funcionarios por Caprabo o Día para hacer la compra en sus minutitos de café.

Al final se ve que terminaron la partida. Menos mal que no ganó la banca. Abrazos y enhorabuenas después, volví a casa para dedicarme al estudio.

Ejem...

¿He dicho estudio? En realidad quería decir farra desatada, pero bueno.

El viernes terminó muchas horas más tarde, tras adquirir un gran conocimiento de todos los portales que van de Chueca hasta Malasaña. Cuando llegué a casa todavía sonreía.

El sábado tampoco estuvo nada mal. Me levanté con un mensaje de Juanjo en plan virgen despechada, en el que me decía que pese a lo que yo había profetizado la noche anterior, había dormido solo y en su propia cama. Esa tarde, después de protagonizar un dialogo la mar de interesante con uno de mis sevillanos favoritos y una amiga suya, en el que surgieron frases del estilo “follarse a tu problema no es ignorar tu problema”, decidimos reagrupar nuestras tropas para luego tomar Madrid la nuit con mayor brío si cabe.

Un rato en el Gris con Kike y la noche terminó en el Coppelia, con reencuentros contraprogramados, abstemios que dejaron de serlo y en general, muy buen rollo. Además mis acompañantes triunfaron, aunque a uno de ellos no le hiciese mucha gracia. Luego tocó volver a casa... Y hasta aquí puedo leer.

Y aún así… No termino de quitarme del todo esta sensación agridulce de la boca.

Comentarios

Pues limpiate los dientes (es una metafora)

Enhorabuena!

Zapp: Los dientes los tengo muy limpios gracias. Sonrisa profident. (es una metáfora) ;-)

Baobab: Gracias, gracias.... Ahora a ver que tal va el "refinitivo"... A lo mejor si siguen en Parla vuelvo a engañar al tribunal. ¿Que me papel me tocará ahora? Prepararé algo de music hall, que se vuelve a llevar...

Puedes seguir diciendo miembros. Lo que no puedes decir es "cuya mitad de los miembros". Debería ser "la mitad de cuyos miembros". Lo siento. Es que soy pedante, ¿sabes?

" ": Me atraganté en esa frase y eso es lo que al final me salió, y dejando a un lado que no estoy 100% seguro de que sea incorrecto, desde luego es mil veces más legible como tu lo dices. Así que no creo que seas pedante... De hecho, como bien sabes, ni siquiera sé quien eres.

bueno, no creas que es casual

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