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Junio 14, 2006

... Nos dice una Brusseloise en Bruxelles-midi, cuando le preguntamos dónde narices está la taquilla de la estación en la que en teoría nos encontramos. Una arquitectura francamente sovietica y un disenyo laberíntico por el que Ariadne se moriría de envidia, provocan la sensación de que uno no está en realidad en el cogollo burocrático de la lechuga europea y que al cruzar cualquier esquina puedes darte de bruces con el ejercito rojo. Si anyades a eso el que la puerta en la que estamos de a un indómito lugar (como Cimmeria) llamado Puterie, te entran todavía aún más ganas de darte de golpe la vuelta por si pillas a los duendecillos cambiando el decorado.

Toda esta sensación de absurdo no hace sino despertar mi simpatía por un pueblo tan esquizofrénico. Bueno, eso y puede que también el polvo belga (no confundir con el país de fonética similar) de unas horas antes. Hasta aquí puedo leer de este tema. Tarjetita por allá!

Me voy a ir despidiendo, que ahora me llaman los Países Bajos. Deseadme suerte en mi cruzada laicatm contra los íberos que invaden estas tierras echando espumarajos por la boca y portando insignias rojigualdas en un ataque de rabia mundial.

Junio 06, 2006

En un afán no se sabe si de fundamentalismo a lo bible-belt, de ese que predica la teoría del "diseño inteligente", o de electoralismo puro y duro, Bush vuelve a la carga apadrinando una enmienda constitucional que vendría a introducir en su vetusta ley fundamental la constitucionalización de la discriminación.

De prosperar dicha enmienda, éste sería el texto que se introduciría en la Constitución americana:

1. Marriage in the United States of America shall consist only of the union of a man and a woman.
2. Neither this Constitution, nor the constitution of any State, shall be construed to require that marriage or the legal incidents thereof be conferred upon any union other than the union of a man and a woman.

1. El matrimonio en los Estados Unidos de América consistirá únicamente en la unión de un hombre y una mujer.
2. Ni esta Constitución, no la constitución de ningunos de los Estados, será interpretada en el sentido de requerir que el matrimonio o sus consecuencias legales sean conferidos a otra unión que no sea la de un hombre y una mujer.

Semejante ocurrencia es una pedrada, no ya a la arquitectura constitucional estadounidense, sino al concepto en sí mismo de constitución, que pasaría de ser la garante de la libertad individual frente al Estado para convertirse en el instrumento de dominación de un estrato social sobre una minoría.

Me quedo con una frase de Bush que tiene que tan poco desperdicio que tiene que digerirse en dos sentadas:

- "El matrimonio es la institución fundamental de la civilización[...]" El matrimonio, no la democracia, ni los derechos humanos, ni siquiera la familia, que debe de haberse convertido en un concepto demasiado inclusivo, blandito y new age para el Sr. Arbusto.

- "[...] y no debería de ser redefinido por ningún juez." Pobre juez Marshall, debe estar revolviéndose en su tumba.

Poco importa que lo que mueva al presidente republicano sea el afán de diferenciarse de los demócratas, capitalizando el voto ultra siguiendo la misma estratégia que la catapultó en 2004 a la Casa Blanca, a sabiendas de que dicha enmienda no conseguirá el apoyo necesario (ratificación por mayoría de 2/3 en la Cámara de Representantes y en el Senado y por 3/4 de los Estados), lo cierto es que el daño ya se ha hecho con la presentación de dicha enmienda.

Como ondas concéntricas, las consecuencias de dicha política pública se extienden desde su impacto: diciendo a miles de jóvenes que nunca van a poder participar en la "institución fundamental de la civilización". "¡No perteneces a la civilización, chaval!" – dice el Estado. ¿Que le queda a alguien al que se le niega incluso eso?