De vuelta (¿de todo?)
Aterricé en Madrid el viernes pasado y los dos últimos días han sido una neblina de resaca y jet-lag. Dos días que, si bien empecé con muchas ganas, me han terminado saturando.
Vuelta a Madrid y vuelta a la noche con sus más y, sobre todo, sus menos. Vuelta al juego del ratón y el gato con el agravante veraniego de que tienes que ir a la puñetera piscina a lucir palmito de día a demás de sufrir ese juego por la noche.
Pero no estoy por la labor... ¿Es que acaso hay algo más aburrido que tomar el sol? ¿Alguna actividad que no requiera ceñidos bañadores horteras y un rictus de asco en la boca? ¿No hay nadie en Madrid más allá del turismo de sol y playa?
Menos mal que Morrissey y La casa azul ponen la banda sonora a esta comedia y que siempre me han gustado más los números impares.
