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Diciembre 26, 2006

Cierre del ejercicio. Toca pasar revista y elaborar las cuentas anuales. Las pérdidas y las ganancias. La memoria (histórica).

Una memoria que se redefine cada día, que vuelve sobre sus propios pasos para decidir si cuando "pie izquierdo" se movió 13 cm dirección nordeste lo hacía para dirigirse a la panadería de la esquina (tal y como sostiene acaloradamente la escuela costumbrista) o si en realidad era un grito desgarrado que pretendía condensar en una sola ráfaga de expresión artística lo absurdo de la existencia humana abocada a la desaparición y al consumo de artículos de la sección de congelados.

Una memoria que ya no es lo que era. El pasado ya no es lo que era. Ahora que los "historiadores" best seller salen de debajo de las piedras, tejiendo y destejiendo el tapiz de la historia a gusto de su ideología particular (como el patio de su casa) y lo mismo te hacen una bufanda con la Guerra Civil que unos pololos con los juicios de Nuremberg. Y es que lo que más ha cambiado en los últimos 6 años ha sido el siglo XX.

Una memoria repleta de recortes de prensa que se agolpan sin un orden coherente (o puede que sí). Así, he aprendido que:

Todas las estrellas masivas están en aprietos. El desequilibrio que sufren estas estrellas entre la elevadísima temperatura y presión interior y la aplastante carga que ejerce su masa sobre el núcleo de la estrella se convierte en una batalla que dura poco: las estrellas masivas mueren pronto. Tras una portentosa explosión –una supernova- el núcleo es estrujado para convertirse en un hoyo negro o en una estrella de neutrones. Las estrellas masivas mueren de forma tan violenta que la explosión puede ser vista da lado a lado en el Universo conocido.

Una memoria que sigue igual de ahumada que otros años, Ley o no Ley, y que asiste atónita a la siguiente revelación sobre la psique humana obtenida de una declaración de Chupa-Chups al ver incrementadas sus ventas como producto sustitutivo del piti:

La compañía asegura que consumir este producto es una buena ayuda para reducir el estrés que produce dejar de fumar. "La acción de chupar el caramelo ayuda a reducir el estrés de una persona adulta de una forma similar a los efectos que producen los chupetes en los bebés", señaló Tamara Pirojkova, del departamento de salud y nutrición de Chupa-Chups.

Una memoria que nos deja imágenes inquietantes: la guerra, perdón, conflicto bélico, en Líbano; el papa en Valencia (mi tessssoroooo); los estilismos de OT; la pobre Espe, condesa consorte de murillo, que se ve obligada a disfrazarse de bandera y hacer publicidad institucional para poder llegar a fin de mes; o esta otra instantánea, perteneciente al género del terror psicológico.

Una memoria que promete, el año que viene, recordar los buenos momentos que están empezando ahora. O que están por empezar. Aunque, como bien sabe la emperatriz infantil, los comienzos son siempre oscuros.

Hala, ahí os quedáis.

Os deseo que sobreviváis a las navidades y Libertad, Igualdad y Aire Acondicionado (o calefacción en este caso).

Diciembre 12, 2006

El erizo habitaba en las colinas meridionales desde las que se puede divisar el mar. Entre rosales de rojo y espinas, coches destartalados y deconstructivismo. Mucho deconstructivismo. Adicto a la cafeína y a un buen libro.

El zorro asolaba la estepa madrileña. Deseando secretamente dejar de ser salvaje, engullía gallinas en páginas de contactos y discotecas, just in case. Devoraba cultura pop-trash y papel oficial con igual facilidad. Entre travestis, funcionarios y beatos meapilas.


El erizo y el zorro se conocieron y se enrollaron en el rellano de una escalera.

Diciembre 07, 2006

Aunque ya no sea de rabiosa actualidad, se me había quedado en el tintero escribir sobre las medidas que en materia de seguridad vial está tomando el bienpensante Ayuntamiento de Fuenlabrada.

La localidad madrileña de Fuenlabrada se ha tomado muy en serio el tema de la paridad entre sexos y la igualdad. Su ayuntamiento tiene previsto cambiar la mitad de las señales de tráfico y las luces de los semáforos para que en lugar de un muñequito varón sea una mujer, con falda y cola de caballo, quien avise de la indicación. La intención del ayuntamiento es reemplazar las señales dañadas por las nuevas femeninas en el plazo de un año hasta que la cifra de figuras masculinas y femeninas se igualen. «Es una forma de acabar con el sexismo que aparece en las señales de tráfico», asegura el alcalde.

No voy a tomar aquí la postura del carca disfrazado que tacha estas cosas de inventos de feministas trasnochadas (probablemente añada que con bigote y sin depilar), ni la del tecnócrata que vela por el sacrosanto control del gasto público. De hecho, voy a adoptar la postura de un feminista convencido. La mía.

Y es que me parece un error la medida de Fuenlabrada. No dudo de su buena intención, pero lejos de lograr una mayor igualdad de género creo que contribuye a grabar todavía más fuego esquemas mentales sexistas. El mero hecho de que la mujer tenga que ser representada con coleta y falda es ya bastante significativo.

Antes el muñequito era una figura antropomórfica, ahora es ya un hombre o una mujer. Es llevar el código de colores (azul y rosa), el de vestimenta (falda o pantalón) o el de los juguetes (camiones o muñecas) con los que ya nos marcan y nos indican que es ser niño y que es ser niña desde pequeños, lo que podemos y no podemos hacer por el mero hecho de haber nacido con unos u otros genitales, hasta un nuevo nivel.

La solución no es sexualizar, e intentar hacerlo de forma paritaria, todos los espacios, sino liberarnos, en la medida de lo posible, de las limitaciones del sistema sexo-género.