Hoje a três
Dorothy Parker dijo una vez que ella era una mujer de uno o dos martinis. Porque al tercero estaba debajo de la mesa. Y al cuarto debajo de su anfitrión.
Lisboa me ha demostrado que yo también soy un hombre de uno o de uno o dos mojitos. Sólo que a mi el tercero me lleva directamente a los efectos del cuarto sin necesidad de reptar bajo la mesa.
Nada mejor para sacudirse una melancolía pegajosa que la capital de la saudade. El barrio alto me ha ayudado a exorcizar mis demonios. Volverán, supongo – mis demonios son recurrentes – pero, ¡qué tranquilo se está sin ellos!
Dorothy Parker describía en uno de sus relatos la relación de la Señora Morse con uno de sus amantes afirmando que "nunca se acordaba de sus besos cuando él no estaba". De estos días me llevo el recuerdo de la suave presión de una mano sobre la mía, respondiendo a mi pulso, pese a no tener en común nada más que aquella noche.
