Día tras día, invisible a los ojos que no saben cómo mirar, se libra una cruel batalla que divide el mundo en dos bandos enfrentados en una feroz lucha a muerte.
De un lado, la "Alianza de las parejas", de la mano de Platón e Ikea, y con el patrocinio del BBVA, lucen con orgullo sus hipotecas y esgrimen amenazadoramente sonajeros y folletos de Marina D'or, ciudad de vacaciones. Con las convenciones sociales de su lado, intentarán echarte el lazo al cuello, te bombardearán con invitaciones de boda, y te atravesarán con su condescendencia mientras musitan cuando creen que no les escuchas: "Pobrecito, a su edad y todavía solo".
Firmes creyentes de que hay una edad para cada cosa y de que las películas de animación son para niños, no tienen escrúpulos en aniquilar a los infieles con su letal bomba nuclear "Comedia romántica", de los laboratorios Sandra Bullock.
Muerte cerebral por hiperglucemia.
De otro lado, la "Horda de los solteros", guarecidos tras una coraza de cinismo posmoderno y arropados por sus lucrativas profesiones liberales, encaran el futuro con el aire desafiante de quien se cree que él, y sólo él, es dueño de su propio destino.
*Puesta de sol y vaquero solitario cabalgando hacia el horizonte* Pensad en Lucky Luke. Espacio patrocinado por L'Oreal París, porque tú lo vales.
Expertos escapistas del nudo de cualquier compromiso, rechazan el amor como un invento burgués para vender pañales y que la maquinaría de la sociedad se perpetúe a sí misma. Se replique a si misma.
Ese es precisamente su mayor miedo, ser abducido y replicado por el bando contrario como en la Invasión de los ladrones de cuerpos, y cada año, se reunen en minimalistas restaurantes japoneses de diseño para lamentar durante unos segundos la pérdida de aquellos caídos en el fragor de la batalla. Replicantes zombies que deambulan en grupos pares y que repiten con voz átona: "euriiiibor", "monovoluuuumen", "bodaíntimadecientocincuentainvitaaaaaados".
La guerra continúa. Y el campo de batalla es un páramo.
Y yo? Yo soy un desertor. ¡Paren el mundo, me quiero bajar!