Todas putas
Llega una edad en la vida de todo hombre gay, allá por los ventiybastantes años, en que sufre una metamorfosis que ya quisiera para sí la larva de la morpho de Costa Rica. Vamos, que se vuelve un capullo y luego una mariposa que no hace más que ir de flor en flor. Y pasamos de enamorarnos como un perrito faldero del último tío que, una vez que la luz le daba desde un ángulo raro, parecía que nos sonreía, a necesitar un iphone, un pda y un ejercito de escribas para llevar la cuenta de los tíos con los que nos acostamos.
Acompaño imagen ilustrativa de una mariposa morpho desplegando sus encantos en un local de diseño de chueca:

Y digo yo, ¿se puede hacer algo para evitar esa metamorfosis? ¿Acaso debe evitarse? ¿Y qué narices opina Kafka de todo esto?

