« Abril 2008 | Inicio | Junio 2008 »

Mayo 20, 2008

Hace años publiqué esta cita de un comic de Neil Gaiman:

Cuando nos abrazamos, en la oscuridad, no hacemos que la oscuridad desaparezca. Las cosas malas siguen ahí. Las pesadillas aún caminan.

Cuando nos abrazamos, nos sentimos... no seguros, pero mejor. "No pasa nada" murmuramos. "Estoy aquí. Te quiero". Y mentimos, "Nunca te dejaré".

Por un momento o dos, la oscuridad no parece tan mala. Cuando nos abrazamos.

Hoy es una noche especialmente oscura.

Mayo 12, 2008

Con el tiempo, sin darnos cuenta, nos envilecemos. Te descuidas un momento en tu comodidad pequeñoburguesa, aislado de todo peligro (salvo del que constituyes para ti mismo) y dejas que tu culo rebose en su asiento. Te encierras en tu rutina que te proporciona pequeños chutes de glucosa para enmascarar la extenuante sensación de hambre. Te conviertes en una especie de crítico literario chungo que se vale de la mala baba para ocultar su incapacidad para crear belleza.

Yo he sido todo eso.

Entonces pueden pasar dos cosas: que no tengas suerte y puedas seguir tejiendo a tu antojo esa red de amargura que va poco a poco ocultándote la luz del sol; o que tengas suerte y alguien que te quiere te dé semejante hostia de realidad que te deje llorando arrastrándote por los suelos (pequeña licencia dramática).

Yo he tenido suerte. Y ahora me estoy levantando.

Mayo 05, 2008

¿Qué mejor aclarado para un lavado de la mala conciencia pasada que unas mini vacaciones en Torrevieja, destino preferido de los concursantes del Un, dos, tres, eh?

Y es que no hay nada como una ventisca de caspa levantina para poner las cosas mentalmente en su lugar y quedarse más a gusto que un arbusto.

Así, mientras bailábamos Europa (Aaaaaaariaaaaaa de amoooooooor) en un tugurio de los chungos, chungos, yo cada vez me iba sintiendo mejor conmigo pispo.

Mientras una Kylie Borrocatm cargadísima de complementos se contoneaba como una posesa atrayendo a un ejército de exorcistas vaticanos, yo sonreía feliz por tener el miedo justo al futuro (Astrud dixit).

Y cuando la madre cuarentona de la choni family (no confundir con la Kelly familly) compuesta por la choni mother, la fat choni y la choniest intentaba que nos llevásemos al cuarto oscuro al amigo de sus hijas que aparentaba sólo 15 primaveras, pero más rodaje que la furgoneta del Equipo A, el paroxismo alcanzó cotas estratosféricas.

En fin, me declaro fan de todas ellas y haré méritos para, algún día, yo también merecerme ese determinante delante del nombre.